En el mercado inmobiliario, las operaciones se ven como dos puntas de un mismo negocio: la punta captadora, es decir, aquella inmobiliaria o corredor en la que el propietario del inmueble ha confiado el proceso de la venta o alquiler de la misma, y; en el otro lado, la punta de cierre, que no es otra cosa que la inmobiliaria o corredor que asesora a un cliente comprador o arrendatario calificado (esto es con dinero, disposiciĆ³n y decisiĆ³n de comprar o arrendar). Usted como empresa o profesional inmobiliario puede tener ambas puntas del negocio y no habrĆ” mayores inconvenientes, pues usted asesora y tiene incidencia en ambas partes de la operaciĆ³n, propietario vendedor y comprador.
Sin embargo, esto no es siempre
asĆ. De hecho, en los mercados inmobiliarios consolidados, es normal que la
mayorĆa de las operaciones se realicen entre dos profesionales que asesoran
cada uno a una de las partes. De modo que los negocios compartidos son tan
comunes como las diferencias que surgen en las mismas. Pasemos a analizar la
naturaleza de este tipo de operaciones y observar las mejores prƔcticas en este
sentido.
RESPONSABILIDAD DE CADA PUNTA DEL
NEGOCIO.
Antes que nada, entendamos de
donde salen los honorarios de una operaciĆ³n inmobiliaria: cuando se trata de
una operaciĆ³n de compra-venta, se estila que es el vendedor quien paga los
honorarios, generalmente estipulados en Venezuela en 5% del precio final de
venta para inmuebles urbanos (este porcentaje puede variar hacia arriba en
ventas especializadas como fincas o fƔbricas). Cuando se trata de operaciones
de arrendamiento de inmuebles, el propietario o arrendador paga el equivalente
a un mes de honorarios (el primer mes), y el arrendatario o inquilino otro mes
de honorarios, adicional al canon de arrendamiento y los otros emolumentos como
depĆ³sito en garantĆa y gastos de documentaciĆ³n y/o autenticaciĆ³n. Nada de esto
estĆ” escrito en piedra, pero es la costumbre en nuestro paĆs, al igual que en
los Estados Unidos (donde se cobra el 6% de honorarios por una operaciĆ³n de
compra-venta), que es de donde se ha adaptado el negocio inmobiliario en
Venezuela y el resto de LatinoamƩrica.
Para hacerse acreedor de los
honorarios, el corredor debe realizar las labores que le competen por su
asesorĆa, segĆŗn la punta del negocio que asista. AsĆ las cosas, cada corredor
debe hacerse responsable del trabajo de asesorar a su cliente y asistirlo en
las distintas fases del negocio. Desde inspeccionar la propiedad, verificar que
la documentaciĆ³n estĆ© en regla, realizar un anĆ”lisis de mercado para determinar
el valor de venta del inmueble, realizar un anƔlisis del impacto fiscal de la
venta, conformar debidamente un expediente con todos los documentos de interƩs,
promocionarlo, atender las llamadas y visitas resultantes de esa promociĆ³n,
negociar y procurar obtener ofertas dentro de una banda de precios razonable,
asistir y acompaƱar a su cliente en la firma ante notarĆa y registro, reportar
al propietario el estado de la promociĆ³n y de la negociaciĆ³n, conforme a la
fase en que se encuentre.
En las operaciones compartidas,
los problemas entre corredores surgen por lo general, porque alguno de ellos no
realiza la totalidad de las labores que estĆ”n bajo su responsabilidad. AsĆ,
vemos como un corredor responsable de la punta de cierre, por ejemplo, no
asiste a una segunda visita al inmueble o pone excusas para presentarse a
asistir a su cliente en la notarĆa. O bien, el corredor captador deja en manos
de su colega todo el proceso de negociaciĆ³n, o la entrega definitiva del
inmueble. Es necesario que un Corredor Inmobiliario serio y profesional,
entienda que su participaciĆ³n en todas las fases de la operaciĆ³n, es lo que lo
hace merecedor de los honorarios que pretende cobrar.
OPERACIONES CON CORREDOR DE
ENLACE DE POR MEDIO
Una variante de las operaciones
compartidas en Venezuela, es cuando aparece un tercer corredor, que en los
Ćŗltimos aƱos se conoce como el āenlaceā. Este Corredor, en realidad maneja
informaciĆ³n; sabe que corredor tiene lo que otro corredor estĆ” buscando y
viceversa. Personalmente, no me gusta hacer de āenlaceā (tampoco alguno de los
de mi equipo), sin embargo, respeto a quienes lo hacen, siempre que realicen su
labor debidamente. Ya que el enlace no tiene relaciĆ³n con ninguno de los
clientes finales, es decir, no tiene puntas en la negociaciĆ³n; se limita a
poner en contacto a los corredores. Su responsabilidad estriba en estar
informado y brindar apoyo en la operaciĆ³n, si el mismo es requerido. La
importancia del enlace radica en que sin su intervenciĆ³n, probablemente la
operaciĆ³n no habrĆa tenido lugar. Por esta labor, es comĆŗn que un enlace sea
acreedor de hasta un 20% de los honorarios de la operaciĆ³n, pagados por partes
iguales por los otros dos corredores.
ACTITUDES ERRADAS QUE COMPLICAN
INNECESARIAMENTE LAS OPERACIONES COMPARTIDAS.
Como hemos seƱalado arriba, los
problemas entre corredores inmobiliarios en las operaciones compartidas, surgen
cuando alguno no realiza las labores a las que tƔcitamente se compromete para
ganar sus honorarios. Esta, es una lista de actitudes erradas que generan
complicaciones innecesarias en las operaciones inmobiliarias compartidas y que
deben evitarse:
ā¢ No cumplir con las labores
inherentes a la punta del negocio que se lleva.
ā¢ Desentenderse de su cliente en
cualquier fase de la negociaciĆ³n.
ā¢ Pretender suplantar a su colega
en la relaciĆ³n corredor-cliente, con el cliente de la otra punta.
ā¢ Asumir posiciones que
desmejoran los honorarios sin acordarlo con su colega. Por ejemplo: āMi cliente
no paga el mes de honorarios por arrendamiento, asĆ que compartiremos los
honorarios tuyosā; āNo le cobro a este cliente porque es un amigo (o
familiar)ā; āYo no cobro el 5%, sino el 4%ā.
ā¢ Incluir a terceros corredores
(o advenedizos en el negocio inmobiliario) en la operaciĆ³n: āEste galpĆ³n lo
tengo con una (o mĆ”s) colega(s)ā.
ā¢ Pretender fungir de enlace
forzadamente promocionando inmuebles que no ha captado, con la finalidad de
lograr enlazar.
AdemƔs de cumplir con nuestras
tareas a lo largo de la negociaciĆ³n, debemos entender que si el negocio lo
conforman dos puntas del mismo, cada corredor inmobiliario estĆ” trabajando para
ganar sus honorarios. Si yo tengo familiares, o amigos o clientes āespecialesā,
a los cuƔles no les cobro, o les cobro menos; no puedo pretender que el otro
profesional tambiƩn lo haga con mis clientes. Lo sensato es que cada quien
cobre lo que corresponde y luego el corredor reintegre lo que piensa descontar
a sus relacionados. En los casos de arrendamientos es frecuente que un corredor
diga que su cliente (quien lo contratĆ³ para correr su inmueble) no estĆ”
dispuesto a pagar los honorarios de su trabajo. ĀæCuĆ”ntos estĆ”n dispuestos a
trabajar gratuitamente en una transacciĆ³n comercial?
El trabajo profesional de un
corredor inmobiliario es complejo y conlleva responsabilidades de diversa
Ćndole. Comencemos a darle el valor que tiene y a respetar nuestro trabajo y el
de nuestros colegas.
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